Ketamina
¿Qué es la Ketamina?
La ketamina es un anestésico general disociativo, no barbitúrico y no narcótico. La anestesia producida por esta sustancia es diferente a la de los anestésicos clásicos en el sentido de que produce un peculiar estado de inconsciencia en el que la persona no está ni dormida ni anestesiada, sino desconectada de su cuerpo y de su entorno.
Se produce una disociación funcional de dos áreas cerebrales: el tálamo y los sistemas de proyección neocortical se bloquean, por lo que la información sensorial procedente del cuerpo y del entorno queda prácticamente anulada. Al mismo tiempo se estimula el sistema límbico, por lo que sigue funcionado la corteza visual. Así, cuando se produce la anestesia se cierran los ojos durante 30-60 segundos pero luego quedan completamente abiertos y presentan movimientos rápidos de lado a lado (nistagmos).
¿Cómo se le conoce?
Entre los consumidores generalmente es definida como un anestésico para caballos y elefantes. Esta última variedad, que vendría de la India y sería mucho más potente, pasa por ser la más preciada ("El mito de ketamina para elefantes").
Para referirse a la ketamina generalmente se la denomina de alguna de las siguientes maneras: K, Ket, Keta, Ketamina, Keller, Special K, Kit-Kat, Vitamina K, Super K, Super Ácido, etc.
¿Cuáles son los métodos de consumo de la ketamna?
Vía intravenosa e intramuscular: en su forma líquida la ketamina puede ser administrada por vía intravenosa e intramuscular. Este no es un método frecuente entre quienes la consumen como droga recreacional en fiestas y discotecas, pero si es utilizado por psiconautas y adictos a la ketamina, especialmente por vía intramuscular.
Vía rectal: esta vía es poco utilizada. Consiste en rellenar una jeringuilla con el líquido e insertarla vía rectal (evidentemente después de haber retirado la aguja) para después ir introduciendo poco a poco la ketamina.
Vía nasal: en su forma en polvo puede ser consumida como si se tratase de cocaína o speed, es decir, esnifándola.
Vía pulmonar: la ketamina puede consumirse fumada, echando un poco de polvo al hacer porros de marihuana o hachís, o impregnando con el polvo un cigarrillo que previamente ha sido mojado con la lengua. También se pueden impregnar los porros o los cigarrillos con la ketamina en forma líquida y esperar a que se sequen un poco, pero en este caso la concentración del principio activo será mucho menor.
Vía oral: la ketamina puede consumirse oralmente tanto en su forma líquida como en polvo. Como líquido tiene un sabor desagradable (como si fuese aspirina en polvo y salada). Puede consumirse directamente o mezclada con zumos o refrescos. Cuando la ketamina está en polvo y se quiere consumirla oralmente se debe añadir 1 cm. de agua caliente (vale la del grifo) y remover hasta que se disuelva, luego es conveniente retirar los restos que hayan podido quedar en el recipiente con alguna sustancia ácida (por ejemplo zumo de naranja). Evidentemente, también se consume oralmente cuando viene en forma de comprimidos o cápsulas, aunque en estos casos suele tratarse generalmente de ketamina que ha sido vendida como si fuera éxtasis, por lo que el usuario en principio no es consciente de que la está consumiendo.
¿Cuáles son sus complicaciones?
La ketamina es una sustancia utilizada en la clínica hospitalaria de forma segura. Las dosis están perfectamente controladas y tanto la tasa cardiaca como la presión arterial y la respiración están monitorizadas y sujetas a estricto control médico.
En la calle (raves, fiestas, discotecas) estas condiciones de seguridad se pierden completamente. El control de la dosis es poco menos que imposible, ya que no hay manera de saber la composición de la sustancia (cuanta ketamina contiene realmente, si está o no mezclada con otras cosas, etc.). En caso de que surgieran problemas (esta droga es un potente anestésico y analgésico) tampoco se puede contar con la atención especializada de los médicos para que cuiden la respiración o la tasa cardiaca de quien se haya pasado de dosis o de quien simplemente haya tenido una reacción más fuerte de la esperada. Además, estar bajo los efectos de la ketamina en lugares como fiestas y discotecas supone exponerse a otros posibles riesgos que en ningún momento se darían en el quirófano o en la sala de recuperación de un hospital.
La ketamina es una droga muy potente y extremadamente peligrosa si se consume de manera inadecuada.
En este sentido la ketamina es una droga potencialmente más peligrosa que muchas otras que se consumen habitualmente en los lugares de diversión. La mejor manera de evitar las complicaciones asociadas a su consumo es evidentemente no consumirla.
La ketamina es un potente anestésico que a dosis altas puede ser extremadamente peligroso, sobre todo si se combina con otras drogas depresoras y/o se consume en contextos inadecuados e inseguros.
La complicación principal asociada a esta droga deriva de la incapacidad física que provoca en el usuario, dejándole sin recursos para reaccionar ante posibles heridas y .accidentes. También es de destacar su alto potencial para generar una fuerte dependencia psicológica en algunos consumidores. Existen, además, otras posibles complicaciones asociadas, que aunque menos frecuentes, también pueden ser graves.
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