Metanfetamina
¿Qué es la metanfetamina?
La metanfetamina (desoxiefedrina) es un potente psico – estimulante. Es un agente agonista adrenérgico sintético, estructuralmente relacionado con el alcaloide efedrina y con la hormona adrenalina. El compuesto, en su forma pura, es un polvo blanco amarillento, cristalino, inodoro, de sabor amargo, muy soluble en agua o etanol.
Aunque la estructura química de la metanfetamina es similar a la de la anfetamina, sus efectos sobre el sistema nervioso central son más pronunciados. La molécula de metanfetamina tiene la habilidad de cruzar muy fácilmente la barrera que separa al cerebro del resto del cuerpo, técnicamente conocida como barrera hematoencefálica. Esta habilidad permite que los niveles de sustancia en el cerebro alcancen unas 10 veces los niveles en sangre, logrando ejercer su acción casi exclusivamente sobre el sistema nervioso central.
¿Cuáles son sus efectos?
La metanfetamina es conocida por su reputación de estimulante adictivo. Como la anfetamina, esta droga incrementa la actividad, reduce el apetito y produce una sensación general de bienestar. Excita receptores neuronales vinculados a las señales de recompensa y gratificación: produce euforia, alivia la fatiga y mejora el rendimiento en tareas simples.
Los efectos de la metanfetamina pueden durar hasta 6 u 8 horas. Los adictos a esta sustancia, pueden permanecer despiertos durante varios días. Esto genera un creciente agotamiento físico, psicológico y cognitivo. Sin embargo, la droga bloquea las señales somáticas (como fatiga, sueño, hambre) que advierten sobre el deterioro funcional progresivo.
En estos casos, una vez que la droga abandona el organismo, estos sujetos pueden experimentar estados de gran agitación psicomotriz, a veces asociados con comportamientos violentos y delirios persecutorios, llegando a cuadros de disociación psíquica apenas distinguibles de los que caracterizan a una esquizofrenia de tipo paranoide. Estas manifestaciones psiquiátricas de toxicidad se producen por sobredosificación y en casos de adicción crónica a dosis altas; en estos casos se denominan psicosis anfetamínicas en la práctica clínica.
¿Cuáles son las consecuencias la metanfetamina?
Físicos. Dilatación de las pupilas, desórdenes respiratorios, mareos, dificultad para hablar, piel reseca o con picazón, pérdida de apetito, acné, adormecimiento, transpiración.
En el sistema nervioso central. Las acciones del sistema nervioso central que resultan del consumo incluso de pequeñas cantidades de metanfetamina incluyen prolongación del estado de vigilia, mayor actividad física, hipertermia (con temperaturas llegando hasta 108 grados Farenheit) y euforia. Otros efectos sobre el mismo sistema nervioso incluyen irritabilidad, insomnio, confusión, temblores, convulsiones, ansiedad, paranoia y agresividad. Incluso puede ser letal, ya que la hipertermia y las convulsiones pueden producir la muerte.
Sobre el sistema cardiovascular. La metanfetamina aumenta la frecuencia cardiaca y la presión arterial, y puede causar daño irreversible a los vasos sanguíneos en el cerebro, resultando en accidentes cerebrovasculares (apoplejías, derrames cerebrales). Otros efectos del consumo de metanfetamina incluyen problemas respiratorios, latidos cardiacos irregulares y anorexia extrema, pudiendo producir colapso cardiovascular y muerte.
Psicológicos. A largo plazo, el abuso de metanfetamina provoca efectos dañinos, incluida la adicción. Los adictos y abusadores crónicos a la metanfetamina tienen síntomas que incluyen comportamientos violentos, ansiedad, confusión e insomnio y disparar síntomas psicóticos como paranoia, alucinaciones auditivas, cambios en el comportamiento y sensaciones como de insectos y parásitos caminando sobre la piel). Esta paranoia puede, a su vez, terminar en pensamientos homicidas y suicidas. Lo peor es que estos síntomas psicóticos pueden persistir incluso meses o años después que el uso ha cesado.
Con el uso crónico, se puede desarrollar tolerancia y, por ese motivo, los usuarios intentan intensificar los efectos deseados tomando dosis más altas de la droga, tomándolas más frecuentemente o cambiando el método en que la ingieren.
Intoxicación con plomo. La intoxicación aguda con plomo es otro riesgo potencial de quienes abusan de metanfetaminas, debido a que un método común de producción de metanfetamina ilegal usa acetato de plomo y esto puede ocasionar contaminaciones.
Riesgo de contagio del VIH y hepatitis. Otro riesgo de quienes consumen metanfetaminas inyectada y especialmente de quienes comparten jeringuillas, agujas, es la transmisión de hepatitis B y C y del virus del VIH que produce el SIDA. Las investigaciones indican que la metanfetamina pueden incrementar la libido en sus usuarios (aunque en el largo plazo, está asociado con una disminución en la función sexual en los hombres) y parece estar asociada con relaciones sexuales más rudas, lo que puede llevar a sangrar y lesiones que combinados con otros comportamientos sexuales riesgosos (como la falta de uso de condones) podría resultar en una mayor posibilidad de contraer el HIV.
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