Adicción al Trabajo
¿Cómo inicia una Adicción al Trabajo?
La presión social para lograr el éxito, el exceso de ambición y la incapacidad para establecer un orden de prioridades son algunas de las principales causas, que sumadas a conflictos afectivos sin resolver, acaban en la adicción. A diferencia de otras dependencias, ésta logra un consenso social, está bien vista, aunque tomado de forma compulsiva y con esto quiere decir, que cuando anula el resto de los aspectos de la vida y que incluso afecta al resto de colaboradores, es cuando la virtud, deja de serlo y se convierte en una enfermedad.
¿Cuál es el perfil de un adicto al trabajo?
1. Es una persona muy perfeccionista, con ambición y afán de éxito, individualista, con grandes dificultades para trabajar en equipo.
2. No existe un adicto a una sola adicción, suele tener varias: cigarrillos, cafeína, etc. Es común que esté asociada a la imposibilidad de decir “no”, al hecho de complacer a otros o de lograr el éxito.
3. La negación es una constante. Todas las adicciones se basan en una negación, pero esta negación es más compleja porque trabajar está bien visto. Distorsionan la realidad.
4. Suelen tener una autoestima muy baja o excesivamente alta. No se aceptan como lo que realmente son, están haciendo esfuerzos imposibles para ir más lejos de lo que sus pies pueden llevarles. Están convencidos de que para ser aceptados han de ser siempre los mejores y por eso tratan de aumentar sus logros.
5. Incapacidad para relajarse, no desconectan nunca. Funcionan bien con la adrenalina muy alta. Tienen una larga lista de tareas que necesitan ser realizadas. Como el trabajo es su “gatillo” (se llama gatillo a las situaciones que desencadenan la conducta adictiva) siempre tienen el gatillo a mano y nuevas ocasiones para estimularse y segregar un chorro de adrenalina. Síntomas de abstinencia en vacaciones o fines de semana. Sensación de culpabilidad durante su tiempo de ocio.
6. Suele ir acompañada de depresión – ira.
7. Concretamente se señalan seis rasgos característicos:
- Interés obsesivo por conseguir objetivos.
- Deseo de competir.
- Necesidad de reconocimiento social.
- Propensión a acelerar la ejecución de cualquier tarea.
- Estado de alerta física y mental.
- Implicación aparente en múltiples actividades a plazo fijo.
8. Hay dos tipos claramente diferenciados:
- El impositivo: trabajador ambicioso y luchador despiadado. Trabajador competitivo, necesidad de sentirse superior, trabajador culpabilizado, sobrecarga de trabajo como imperativo ético.
- El inseguro: búsqueda continua y ansiosa de aprobación y autoestima. Trabajador aislado y solitario, con una relación profesional como sustituto de relación interpersonal.
9. Relaciones familiares y sociales muy debilitadas como consecuencia de que no hacen caso de la pareja, familia o de amigos.
¿Cuáles son las señales de alarma para detectar una adicción al trabajo?
- Prisa constante y ocupación continúa.
- Urgencia de tiempo.
- Necesidad de hacer varias tareas simultáneamente.
- Necesidad de control.
- Rigidez de pensamiento (“cerrados de mente”).
- No delegan.
- Perfeccionismo.
- Miedo al fracaso.
- Alto nivel de exigencia.
- Intolerancia.
- Dificultades en las relaciones personales.
- Relaciones interpersonales consideradas como una pérdida de tiempo.
- “Embriaguez” de trabajo.
- Alternancia de sobre implicación y reducción drástica del trabajo.
- Dificultad para relajarse y divertirse.
- Ocio = pérdida de tiempo.
- Obsesión por hacer.
- Pérdidas parciales de memoria.
- Pérdida de memoria por atención simultánea a muchas cosas.
- Descuido de lo familiar.
- Impaciencia e irritabilidad.
- Tiempo = recurso muy preciado.
- Impaciencia.
- Irritabilidad fácil si se les hace esperar.
- Irritabilidad fácil si se abordan temas que no son de su interés.
- Déficit de autoestima.
- Baja autoestima que le empuja hacia logros, pero sólo consigue que le eleven la autoestima transitoriamente.
- Inatención a las necesidades de salud.
- Se hacen “dejados”.
En realidad, ¿qué es lo que le sucede a un adicto al trabajo?
La persona no se reconoce como tal y tiene una sensación permanente de urgencia, no necesariamente ha de tener un fin de ganar dinero. En realidad, la causa es que el afectado tiene una dificultad para querer y ser querido. Le aterra el tiempo libre y cuando lo tiene se deprimen y lo peor de esto es que, debido a su posición jerárquica de liderazgo, su problema afecta a sus colaboradores, familia y/o amigos desplazando su estrés hacia las personas que trabajan con ellos (o que les acompañan en la vida), exigiéndoles el mismo grado de “entrega”, lo cual trae como consecuencia a mediano plazo, el que los colaboradores, pareja, familia y/o amigos se alejen de él o le abandonen.
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